Jordi Adell: edu & tec

Category: Formación del profesorado

Concepciones de la enseñanza

teaching with emotion: a halloween story

Teaching with emotion: a halloween story (Foto: Woodleywonderworks)

En educación, en ocasiones, no nos entendemos. Así de claro. Hablamos y hablamos y descubrimos que el otro/a utiliza las mismas palabras que nosotros, pero se refiere a cosas distintas. Y es frustrante porque ponerse de acuerdo es casi imposible.

Hace un tiempo que me pregunto por qué cuando “llega” la tecnología a un aula o centro, los docentes la emplean de forma tan distinta. Mientras unos (solo) ven un tipo de uso, posibilidad o affordance, otros ven muchas posibilidades, a veces radicalmente diferentes. Pondré un ejemplo: las pizarras digitales. Quizá sean los dispositivos tecnológicos más populares en nuestras aulas. Sin embargo el uso que de ellas hacen muchos docentes es, desde mi punto de vista y que me perdonen, decepcionante. La usan solamente para presentar contenidos a los alumnos, como la pizarra de toda la vida o el dichoso Powerpoint, que tan mal usamos todos. En cambio, en algunas aulas, ves como los alumnos “salen” a la pizarra en grupo a realizar actividades con la ayuda del profesor/a y toda la clase y preparan ellos mismos presentaciones dinámicas usando medios y lenguajes diversos, etc.  Es otro estilo, ¿no? Continue reading

Escuela 2.0: ya te lo dije, Zapatero

La semana pasada estuve en el III Congreso Escuela 2.0 en Granada. Hubo muchas cosas interesantes (Juanma Díaz @juanmadiaz ha publicado una excelente crónica en tres partes: I, II y III). Una que no me perdí  (y en primera fila :-) ) fue la presentación de los resultados iniciales de una encuesta sobre “¿Qué opina el profesorado sobre la Escuela 2.0?”.  Manuel Area (@manuel_area), el director del proyecto, nos proporcionó los primeros datos de una encuesta (el vídeo y la presentación utilizada pueden verse en su blog) a una muestra de 4.500 docentes de (casi) toda España (véase en la presentación los detalles técnicos) realizada en el marco de un proyecto de investigación de tres años de duración financiado por el Plan Nacional de I+D+I del Ministerio de Innovación y Ciencia.

Los resultados no son sorprendentes, aunque, en algunos aspectos, lo que son es preocupantes. Por ejemplo, algo esperable, hay notables diferencias en cuanto equipamiento  entre las comunidades participantes en el proyecto Escuela 2.0 y las que no han participado (algún político debería dar explicaciones) o van más retrasadas en su implantación (diapositiva 12), no me sorprende la “pujanza” de los libro de texto de papel (diapos 14, 25 y 26 ) pero, por contra, los profesores son muy favorables a crear e intercambiar materiales didácticos por Internet (diapo 29) (¿no es un tanto contradictorio? ¿libro=red de seguridad?), el tipo de actividades (de muy bajo nivel) que se realizan en clase con los ordenadores (diapos 16 y 17), la escasa deseabilidad de un ordenador por alumno (diapo 30), el “ni fu ni fa” de la web 2.0 en clase (diapo 31), etc. Las conclusiones, en las diapositivas 45 y siguientes, son las siguientes:

  • No hay una visión homogénea del profesorado ante las TIC y la Escuela 2.0.
  • Existe variabilidad y diferencias significativas entre Comunidades Autónomas y Etapas (Primaria y Secundaria).
  • Mejores valoraciones hacia Escuela 2.0 del profesordo de Primaria que del de Secundaria.
  • Hay mucha tecnología en las aulas, pero no está lograda la plena disponibilidad… y se reclama más.
  • Se usan las TIC pero hay poca innovación didáctica.
  • El profesorado tiene una visión positiva hacia los efectos de las TIC.
  • A pesar de la abundancia de TIC, el libro de texto y la pizarra tradicional son los recursos más empleados diariamente.
  • El coordinador TIC es necesario.
  • El profesorado cree que tiene formación suficiente, pero demanda más.
  • El profesorado es crítico con la política formativa en  TIC de su comunidad, que considera entre “regular y aceptable”.
  • El profesorado quiere recursos online libres y compartidos.
  • No hay “visión”: El profesorado dice que le falta información sobre objetivos y características del proyecto Escuela 2.0.

Hasta aquí algunos de los resultados preliminares de la encuesta, “fusilados” directamente de la presentación de Manuel Area. Faltan analizar , cruzar y publicar muchos datos, que serán muy interesantes (atentos al proyecto, pues). ¿Y qué podemos concluir?

Han pasado dos años, los resultados son los que son. La botella está medio llena o medio vacía. No tenemos datos anteriores para comparar, pero una minoría muy interesante de docentes están abriendo camino a la innovación didáctica con TIC, otros, quizá demasiados, desearían jubilarse antes que tener que aprender nada nuevo o cambiar su manera de hacer en las aulas, todavía no tenemos una visión compartida y generalizada de para qué sirve todo esto, no se han cambiado muchas creencias pedagógicas de los docentes, solo nos hemos preocupado de sus competencias técnicas en la esperanza de que la innovación didáctica y la calidad vendría sola (la hipótesis del campo de maíz: “Si lo construyes, ellos vendrán”, criticada constantemente en este blog). Hemos tenido demasiados debates sobre ancho de banda y mantenimiento de equipos, algo de lo que no se debería hablar porque esté garantizado. Seguimos teniendo demasiados discursos sobre pizarras digitales “motivantes” que no cambian nada, sobre libros de texto “digitales” para hacer lo mismo que antes, pero online, multimedia y con ejercicios autocorrectivos, como si eso fuera a cambiar algo. Hay demasiados intereses creados en las industrias “escolares” tradicionales, que empujan hacia el pasado, época dorada en la ganaban tanta pasta. También tenemos demasiados discursos tecnocéntricos de las “otras industrias” que prometen maravillas si les compras sus cacharros (que son tan fáciles de usar que no tendrás que cambiar nada en tu manera de dar las clases). Es la hora de hablar de didáctica, de enseñanza y de aprendizaje.

Odio tener que decirlo, pero…ya te lo dije, Zapatero, aunque entonces también dejaba una puerta abierta a la esperanza. La misma que sigo teniendo hoy. Quizá solo somos un 5% del profesorado los que creemos que las TIC pueden ser revolucionarias en la escuela, pero estamos convencidos y decididos. En primer lugar a aprender y a mejorar nuestra práctica, integrando junto a los nuevos medios y herramientas, los conocimientos, actitudes y valores necesarios para formar jóvenes críticos y reflexivos que vivan en el presente y el futuro y que sean capaces de resolver los terribles problemas que les dejamos en herencia. Y, en segundo lugar, a compartir lo que hemos aprendido y a ayudar a nuestros compañeros y compañeras que así lo deseen a recorrer juntos el camino. El sistema no ayuda mucho, lo comprobamos cada día. Pero estamos decididos a cambiarlo. Y un sitio en el que es fundamental hablar de todos estos temas es donde tengo la suerte de trabajar: la formación inicial de maestros y maestras. Llamadme iluso, pero es porque tengo ilusión… a pesar de los nubarrones que se ven en el horizonte.

Y, hablando de nubarrones, permitidme una reflexión final offtopic. Se acercan las elecciones. Supongo que lo habréis notado :-). No voy a decir a quién debes votar, tu sabrás, pero sí a quién no debes votar. Si crees que la educación es importante y que una escuela pública de calidad es la única base sobre la que se puede construir una sociedad democrática y sin exclusiones, si eres padre o madre y quieres que tus hijos tengan las mismas oportunidades educativas que los hijos de los que tienen más que tu, si estudias para maestro o maestra y crees que una condiciones dignas de trabajo son imprescindibles para lograr una educación de calidad, el 20N no puedes votar a quien quiere acabar con la escuela pública y ve en la educación (y en la sanidad y las pensiones) solo “oportunidades de negocio” para sus amiguetes o la escuela como un lugar de adoctrinamiento en la “única verdad”. Y por principio, no votes a quien no dice cómo va a solucionar los problemas. No des cheques en blanco. Si no lo dice, seguramente es porque si lo dijera no le votaría nadie. Claro, clarinete.

La formación del profesorado en los EE.UU. y el MIR educativo

Addenda a las 12:30: En este artículo del New York Times de 21 de julio (“Ed Schools’ Pedagogical Puzzle“) se explica el proyecto de formación del profesorado que se menciona más abajo y se comprueba, a través de alguno de los comentarios, cómo existen personas que jamás deberían ser docentes o tomar decisión alguna sobre el tema que afecte a terceros. Algunos son profesores en ejercicio.

 

No somos los únicos insatisfechos con la preparación inicial y permanente del profesorado. Hace algún tiempo que se habla de implantar una especie de “MIR” (un periodo relativamente largo de prácticas en centros docentes, similar al sistema de los “Médicos Internos Residentes” que se aplica con notable éxito en la sanidad española).

Uno de mis tecnófobos favoritos, Larry Cuban, publicó el pasado 2 de agosto una interesante entrada en su blog titulada “School-based Teacher Residencies and University-based Teacher Education: An Exchange” en la que recoge un intercambio de ideas con Kenneth Zeichner sobre la reforma de la formación del profesorado en los EE.UU. a raíz de un post anterior en el que Cuban se deshacía en elogios hacia una inicaitiva de fomación de profesorado “en centros” de una empresa “non-profit” que gestiona una serie de “charter schools” en California.

Quizá lo más interesante de este intercambio epistolar  sea el documento de Ken Zeichner que cita y enlaza Larry Cuban en su blog. Se titula “Improving Teacher Education in the United States” y es un informe presentado a la reunión anual de la AERA en junio de 2011. En él se hace un análisis de los resultados de diversas iniciativas públicas y privadas para reformar la formación del profesorado en los EE.UU., incluyendo el énfasis de las últimas administaciónes (de los dos colores) en apoyar la formación fuera de las universidades.

No me resisto a copiar una frase del documento, denunciando una preocupación que, como es normal desde mi puesto de trabajo relacionado con la formación inicial del profesorado, comparto:

Shifting teacher education to be more school‐based without building the capacity in schools for handling their increased role in initial teacher preparation will result in a situation like that which occurred in the U.K. where a shift to school–based preparation merely served to reproduce the status quo.

Experience in schools simply becomes an opportunity to receive or become acculturated to the existing practices of the setting with an emphasis on the reproduction of routinized behaviours and the development of bureaucratic virtues such as compliance … (Ellis, 2010, p.106)*.

Zeichner destaca los problemas que una mal planificada y/o mal dotada formación inicial del profesorado en centros docentes ya ha evidenciado (en el Reino Unido, por ejemplo). Y termina con un aviso para la derechona fanboy del mercado sobre los resultados de tal política en los EE.UU.:

There is no reason to believe from the poor performance of deregulation and markets in any other sector of society or from the experience of other countries with strong records of student achievement in their public schools that the current trend to dismantle college and university‐based teacher education and replace it with a market economy will result in anything positive for the nation. Continuing on this path will only serve to widen the inequalities in public education that now exist.

Todos sabemos que formación inicial del profesorado en España no es satisfactoria. El caso del Master de Secundaria es especialmente flagrante: el ministro Gabilondo ha afirmado hace poco que están estudiando una reforma, a un año escaso de su implantación y eso que el plan de estudios lo hicieron prácticamente en el MEC para todas las universidades. Pero “lanzar” a los estudiantes a los centros docentes sin una buena selección de centros, una buena planificación de actividades y dotación de los recursos necesarios y sin una buena formación inicial (véase Ellis (2010)),  tiene todas las papeletas para ser un enorme fracaso.

 

 

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* Ellis, V. (2010). Impoverishing experience: The problem of teacher education in the U.K. Journal of Education for Teaching, 36(1), 105‐120. (creo que este artículo es “de pago”. Lo siento :-( ).

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