{"id":78,"date":"2008-03-23T11:35:16","date_gmt":"2008-03-23T10:35:16","guid":{"rendered":"http:\/\/elbonia.cent.uji.es\/jordi\/prensa-conferencias-etc\/carles-bellver-leer-y-escribir-despues-de-los-libros\/"},"modified":"2011-02-21T17:21:52","modified_gmt":"2011-02-21T16:21:52","slug":"carles-bellver-leer-y-escribir-despues-de-los-libros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elbonia.cent.uji.es\/jordi\/2008\/03\/23\/carles-bellver-leer-y-escribir-despues-de-los-libros\/","title":{"rendered":"Carles Bellver: Leer y escribir despu\u00e9s de los libros"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Leer y escribir despu\u00e9s de los libros<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/%7Ecbellver\/\">Carles Bellver<\/a><br \/>\nNet Conexi\u00f3n, n\u00ba 6 (1996)<\/p>\n<address> <\/address>\n<p><small><em>Este art\u00edculo fue escrito por Carles Bellver para el n\u00famero 6 de Net Conexi\u00f3n. Se reproduce aqu\u00ed por su inter\u00e9s y para preservarlo de la previsible desaparici\u00f3n de su ubicaci\u00f3n actual.<\/em><\/small><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Argumento<\/strong><\/p>\n<p>El World-Wide Web es un <a href=\"http:\/\/www.w3.org\/hypertext\/WWW\/TheProject.html\">proyecto<\/a> de sistema hipertexto distribuido globalmente. Su creciente aprovechamiento como medio de publicaci\u00f3n cambia nuestra experiencia de la lectura: c\u00f3mo y qu\u00e9 <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/leer.html\">se lee<\/a>, y desde luego tiene que cambiar tambi\u00e9n la manera de <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/escribir.html\">escribir<\/a>. Las consecuencias son diversas e importantes. La magnitud de estas transformaciones es tal que es improbable que perduren las nociones tradicionales de <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/autor.html\">&#8216;obra&#8217; y &#8216;autor&#8217;<\/a>. Los cambios son ya igualmente revolucionarios por lo que respecta a las <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/publicar.html\">v\u00edas de publicaci\u00f3n<\/a> y el mecanismo de <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/derechos.html\">derechos de autor<\/a>. No podemos saber qu\u00e9 nos deparar\u00e1 el futuro en ninguno de estos campos. Pero, habida cuenta de lo que tenemos <em>ya<\/em> entre manos, puede que quede poco espacio para lo que ahora llamamos libros.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Contenidos<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Lo que se lee en el WWW\n<ul>\n<li>Y adem\u00e1s:   El texto electr\u00f3nico y    Del texto al hipertexto.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>C\u00f3mo escribir para el WWW<\/li>\n<li>\u00bf<em>Obra<\/em>? \u00bf<em>Autor<\/em>?<\/li>\n<li>La democratizaci\u00f3n de los medios<\/li>\n<li>\u00bfDerechos de autor?<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Lo que se lee en el WWW<\/strong><\/p>\n<p>El lector familiarizado con el WWW est\u00e1 al corriente de las diferencias entre el medio impreso tradicional y el hipertexto. La tecnolog\u00eda de la imprenta ha favorecido una lectura lineal, predeterminada por el autor. Un libro o un art\u00edculo de revista, en principio, se leen de cabo a rabo, una p\u00e1gina tras otra y un p\u00e1rrafo tras otro. Est\u00e1n escritos de ese modo y es as\u00ed como se entiende lo que cuentan. Si los leemos de otra manera, por ejemplo saltando de un fragmento a otro hacia adelante y atr\u00e1s, lo m\u00e1s probable es que captemos s\u00f3lo parte del sentido, y que lo captemos s\u00f3lo en parte, en el mejor de los casos.Sin embargo, la lectura fragmentaria, incluso azarosa, es una pr\u00e1ctica corriente no s\u00f3lo del lector accidental, sino tambi\u00e9n y sobre todo del <em>connaisseur<\/em> que ya sabe de antemano lo que busca en el texto. Los avances sucesivos de la tecnolog\u00eda del libro: las divisiones en cap\u00edtulos, las tablas de contenido, los \u00edndices anal\u00edticos, las notas al pie y las referencias bibliogr\u00e1ficas, etc., han tenido como objeto que el lector pueda ir directamente a donde quiere: al cap\u00edtulo o pasaje del texto que habla del tema que le interesa, o a otros textos vinculados con aqu\u00e9l, por ejemplo.<\/p>\n<p>Son modos de lectura habituales y a menudo indispensables, aunque algo rudimentarios y engorrosos. Una referencia a otro art\u00edculo en una p\u00e1gina de una enciclopedia nos exige volver a buscar, quiz\u00e1 en otro volumen; una referencia en una nota al pie nos obligar\u00e1 a volver a la biblioteca o a la librer\u00eda, y puede que tengamos que esperar d\u00edas o meses a recibir el otro texto.<\/p>\n<p>Las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y las comunicaciones han servido precisamente para facilitar todo eso al lector. La disponilidad de <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/etext.html\">textos electr\u00f3nicos<\/a> fue el primer paso. Pero el verdadero avance, lo que nos est\u00e1 conduciendo a una revoluci\u00f3n, son las redes de hipertextos. La intuici\u00f3n original del equipo del CERN que inici\u00f3 el <a href=\"http:\/\/www.w3.org\/hypertext\/WWW\/TheProject.html\">Proyecto World-Wide Web<\/a> en 1989 fue que el problema de los v\u00ednculos entre elementos de informaci\u00f3n dispersos se pod\u00eda abordar mediante un sistema de hipertextos distribuidos en redes de ordenadores. El resultado es lo que hoy en d\u00eda ofrece el WWW: documentos cuyos enlaces nos pueden conducir a un cierto n\u00famero de otros documentos y as\u00ed sucesivamente, y consultas que generan los enlaces din\u00e1micamente seg\u00fan nuestros propios intereses. Es el lector quien decide qu\u00e9 enlaces seguir o qu\u00e9 preguntas hacer. Al menos, eso es lo que el WWW hace <em>posible<\/em>, aunque, claro, <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/transicion.html\">no es oro todo lo que reluce<\/a>.<\/p>\n<p><strong>El texto electr\u00f3nico<\/strong><\/p>\n<p>Los archivos electr\u00f3nicos han facilitado la b\u00fasqueda y el an\u00e1lisis del texto por medio de software, as\u00ed como la reutilizaci\u00f3n y la recomposici\u00f3n de los textos. Un simple programa de edici\u00f3n con capacidad de hacer b\u00fasquedas nos permite localizar los fragmentos que nos interesaban, copiarlos, e insertarlos en una base de datos, en un art\u00edculo, o en un mensaje de correo.El texto electr\u00f3nico fue el primer paso decisivo. El segundo y m\u00e1s decisivo ha sido el <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/leer.html\">WWW<\/a>, que a\u00f1ade la posibilidad del acceso a un red global de hipertextos. En el <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/transicion.html\">momento actual<\/a>, esta posibilidad a\u00fan est\u00e1 empezando a aprovecharse.<\/p>\n<p><strong>Del texto al hipertexto<\/strong><\/p>\n<p>En 1971 Michael Hart comprendi\u00f3 que un texto almacenado en un ordenador ser\u00eda accesible para cualquiera que tuviese acceso a dicho ordenador, e intuy\u00f3 que esta posibilidad ser\u00eda cada vez m\u00e1s relevante. Fue el inicio del c\u00e9lebre <a href=\"http:\/\/jg.cso.uiuc.edu\/\">Proyecto Gutenberg<\/a>, cuyo objetivo es publicar 10.000 textos en la red antes del a\u00f1o 2000.Se trata de una iniciativa propia de un momento de transici\u00f3n. El <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/etext.html\">texto electr\u00f3nico<\/a> ha facilitado la b\u00fasqueda y el reciclaje de la informaci\u00f3n contenida en nuestros archivos. El <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/leer.html\">WWW<\/a> a\u00f1ade otras dos posibilidades cruciales: acceder a archivos remotos, y conectar unos con otros de diversos modos. De estas dos, s\u00f3lo la primera ha sido ampliamente aprovechada por las publicaciones actuales. Se ha tratado, por el momento, de sustituir los aviones y las furgonetas: se utiliza la red como medio de distribuci\u00f3n, sin variar las formas de lo que se <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/escribir.html\">escribe<\/a>.<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os persitir\u00e1 una diversidad de formas h\u00edbridas. Las versiones WWW de la mayor parte de los medios de prensa apenas utilizan el hipertexto para crear men\u00fas de sus secciones, pero ni siquiera introducen enlaces en el texto de las noticias. Por ejemplo, <a href=\"http:\/\/avui.datalab.es\/\">AVUI<\/a> o <a href=\"http:\/\/www.elperiodico.es\/\">El Peri\u00f3dico<\/a>. Pero la evoluci\u00f3n podr\u00eda ser r\u00e1pida.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo escribir para el WWW<\/strong><\/p>\n<p>Vannevar Bush explicaba en 1945 en <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/escribir.html\">As We May Think<\/a> que nuestra manera natural de pensar, de considerar un asunto, es por asociaci\u00f3n. Captamos conexiones entre las cosas y nuestros pensamientos toman la forma de redes. Esa es la idea original que hay detr\u00e1s del WWW: que los elementos de informaci\u00f3n estan vinculados de diversos modos no secuenciales, y que los ordenadores podr\u00edan ayudarnos a seguir esos v\u00ednculos.Pero las tecnolog\u00edas tradicionales de la escritura y el papel impreso han impuesto modelos narrativos secuenciales. Poner los pensamientos por escrito ha consistido en ce\u00f1irlos a un hilo \u00fanico, con peque\u00f1as escapatorias moment\u00e1neas y precarias: par\u00e9ntesis, notas al pie, etc. Eso es lo que hemos aprendido al aprender a escribir, y eso es lo que hay que desaprender al escribir hipertextos. Lo que hace falta es un esfuerzo para plasmar mediante enlaces y redes de textos las conexiones entre las cosas. Existen principios b\u00e1sicos, como los delineados por Tim Berners-Lee en su <a href=\"http:\/\/www.w3.org\/hypertext\/WWW\/Provider\/Style\/All.html\">Style Guide for online hypertext<\/a>.<\/p>\n<p>Es comprensible que no todo lo que hay en el WWW en este momento de <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/transicion.html\">transici\u00f3n<\/a> entre dos culturas sean verdaderos hipertextos. A\u00fan as\u00ed, con un poco de cuidado se pueden escoger buenos modelos. <a href=\"http:\/\/www.hotwired.com\/\">HotWired<\/a> o <a href=\"http:\/\/www.cnn.com\/\">CNN Interactive<\/a> son publicaciones pensadas para el WWW, y no meros derivados del papel. Los textos se conectan unos con otros, e incluso es posible rastrear todo tipo de v\u00ednculos m\u00e1s lejanos por medio de bases de datos. Son, al menos, sugerentes anticipos de las publicaciones del futuro.<\/p>\n<p><strong>\u00bfObra? \u00bfAutor?<\/strong><\/p>\n<p>El WWW transforma nuestra experiencia de la <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/leer.html\">lectura<\/a>: siguiendo unos enlaces y no otros, podemos elegir un camino entre los textos que se nos presentan, o tambi\u00e9n podemos seleccionar un subconjunto de documentos de acuerdo con su propio criterio. En el fondo, est\u00e1 cambiando <em>lo que se lee<\/em>, y eso tiene consecuencias para las nociones comunes de obra y autor. El camino recorrido por el lector, o la selecci\u00f3n de enlaces, los determina \u00e9l mismo. No los determina, desde luego, ninguno de los autores de los documentos originales, ni mucho menos quienes los publicaron. Lo que lee finalmente (su secuencia o red de textos) no exist\u00eda antes ni volver\u00e1 quiz\u00e1 a existir. \u00bfQui\u00e9n es entonces <em>el<\/em> autor? Esto puede ser un golpe m\u00e1s para un mito caracter\u00edstico del mundo del libro. Nunca estuvo claro c\u00f3mo un libro que ha sido escrito, recopilado, traducido, anotado, ilustrado y desde luego le\u00eddo y entendido de diversos modos por diversas personas, pod\u00eda reclamar en su portada una autor\u00eda unitaria y casi metaf\u00edsica. Pero en cualquier caso en una red de hipertextos el papel del lector es <em>tan<\/em> activo en la configuraci\u00f3n de lo que se lee que la autor\u00eda queda cada vez m\u00e1s arrinconada en los fragmentos individuales: cada documento lo ha escrito quien lo ha escrito, pero un conjunto de documentos de procedencias distintas, seleccionados y conectados por el lector, \u00bfqui\u00e9n lo ha escrito?<strong>\u00bfDerechos de autor?<\/strong><\/p>\n<p>Las facilidades de <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/publicar.html\">publicaci\u00f3n<\/a> y <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/etext.html\">reutilizaci\u00f3n<\/a> del texto que conlleva el WWW, y la consiguiente dispersi\u00f3n de la obra, debilitan, desde luego, los llamados derechos de autor. No es sorprendente. Se trata de un concepto vinculado a un producto tecnol\u00f3gico concreto: el libro impreso. Antes de la imprenta copiar y repartir un manuscrito ajeno se consideraba un acto de m\u00e9rito. Contribu\u00eda al arduo prop\u00f3sito original, que no era otro que la difusi\u00f3n del saber. Es claro que el primer derecho de un autor es el de publicar sus textos. Desde este punto de vista los presuntos problemas que plantea la red (la facilidad de copiar y reutilizar los textos, etc.) no son tales, sino al contrario, nuevas y poderosas ventajas. La justificaci\u00f3n de los derechos de autor se encuentra s\u00f3lo en un segundo nivel, por m\u00e1s insoslayable que sea. Se trata de la remuneraci\u00f3n de los autores: que \u00e9stos cobren por su trabajo y puedan seguir subsistiendo y escribiendo. Pero si la red culmina un proceso de socavamiento iniciado por las t\u00e9cnicas reprogr\u00e1ficas y convierte el mecanismo de derechos en obsoleto, habr\u00e1 que idear alternativas. Propuestas como la de <a href=\"http:\/\/nti.uji.es\/docs\/nti\/net\/despues\/derechos.html\">Nelson<\/a> (que el autor cobre unos centavos cada vez que alguien lee sus textos) parecen pensadas a prop\u00f3sito para el WWW.La resistencia m\u00e1s importante a la redefinici\u00f3n de las nociones de autor\u00eda, propiedad intelectual y derechos de autor proviene de hecho de las editoriales. Son ellas las que se alimentan de este sistema y temen el progreso. Compran, contratan o usurpan los derechos de un autor a cambio de un reducido porcentaje de las ventas, que por otra parte es dif\u00edcilmente controlable. Un contrato de edici\u00f3n est\u00e1ndar se plantea como cesi\u00f3n al editor de los <em>derechos de edici\u00f3n, publicaci\u00f3n y venta &#8230; en exclusiva<\/em>. Los derechos de negociar <em>la publicaci\u00f3n de la obra en otros idiomas<\/em>, <em>la reproducci\u00f3n total o parcial de la obra por los medios de difusi\u00f3n, impresos, audiovisuales e inform\u00e1ticos<\/em>, <em>negociar los derechos subsidiarios &#8230; : prepublicaci\u00f3n, serializaci\u00f3n, antolog\u00eda y derechos de selecci\u00f3n<\/em>, \u00a1son explicitamente cedidos en exclusiva al editor!<\/p>\n<p>O sea, que es el editor quien decide qu\u00e9 y c\u00f3mo se publica, qu\u00e9 se incluye y qu\u00e9 no en una antolog\u00eda, si se hace una traducci\u00f3n o no, etc. \u00a1C\u00f3mo van a permitir que estos derechos vayan a parar realmente a las manos del autor y el lector! \u00a1Podr\u00eda hundirse su negocio! El prop\u00f3sito de facilitar la remuneraci\u00f3n del autor, si es que existi\u00f3 nunca, hace tiempo que fue traicionado por la industria editorial. En el bolet\u00edn de noviembre del <a href=\"http:\/\/jg.cso.uiuc.edu\/\">Proyecto Gutenberg<\/a> Michael Hart hac\u00eda una broma libertaria. En un postscriptum anunciaba que hab\u00eda a\u00f1adido a los archivos una obra sobre el copyright: el cl\u00e1sico de Proudhon <cite>Qu\u00e9 es la propiedad<\/cite>. La respuesta contundente de Proudhon era que la propiedad es un robo. Y podemos a\u00f1adir que quienes lo cometen, en el caso de los libros, son los editores.<\/p>\n<p><small><strong>Los fragmentos enfatizados son citas literales de un contrato de edici\u00f3n.<\/strong><\/small><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer y escribir despu\u00e9s de los libros Carles Bellver Net Conexi\u00f3n, n\u00ba 6 (1996) Este art\u00edculo fue escrito por Carles Bellver para el n\u00famero 6 de Net Conexi\u00f3n. Se reproduce aqu\u00ed por su inter\u00e9s y para preservarlo de la previsible desaparici\u00f3n de su ubicaci\u00f3n actual. 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