Lo importante no es la tecnología, sino lo que tus alumnos pueden hacer con ella.

Estamos hartos de oir que lo importante no es la tecnología, sino lo que podemos hacer con ella. De hecho, esta frase es hoy el eslogan de una conocida marca de teléfonos móviles. Pero, para mi gusto y dirigida a docentes, podríamos retocarla un poco: “lo importante no es la tecnología, sino lo que tus alumnos pueden hacer con ella”.

En primer lugar: las herramientas están al servicio de nuestros fines y no deben imponernos su lógica o el fin para el que fueron diseñadas y comercializadas (seguramente para ganar dinero con ellas). Si su diseño es tan “estrecho” que solo sirven a un modelo didáctico que no nos convence, mejor no las usemos.

Segundo: lo importante no es lo que hagan los docentes, sino lo que pueden hacer (y con ello, aprender) los alumnos. Evidentemente los alumnos harán el uso que les propongamos. Pero pensemos en clave didáctica: si queremos mejorar los resultados del aprendizaje, las TIC no deben ser “nuestros juguetes”, sino los suyos. Dicho de otro modo, si las TIC están a nuestro servicio, para “presentar contenidos”, por ejemplo, no nos extrañemos que los resultados sean similares a los obtenidos con las herramientas anteriores de “presentar contenidos”. ¿Por qué? Sencillo, porque presentamos contenidos :-) En en fondo no hay ningún cambio sustancial en lo que hacemos y en lo que les hacemos hacer a los alumnos. La maestra Carme Barba resumió hace un tiempo esta idea en una frase: el problema “didáctico” de los libros de texto es que no son el punto de partida, sino el de llegada. Y en demasiadas ocasiones resulta que, encima, la llegada no es un buen sitio.

En tercer lugar, ¿alguien se ha planteado la cantidad de “artefactos” culturales que podemos construir… perdón, que nuestros alumnos y alumnas pueden construir con las TIC?

Ayúdame a hacer una lista. A mi, se me han ocurrido estos en un rato:

  • Textos (de todo tipo y género, individuales y colectivos)
  • Imágenes (fotos, síntesis)
  • Dibujos (esquemas, artísticos, etc.)
  • Gráficos (Climogramas, organigramas, estadísticos…)
  • Hipermedia (páginas web)
  • Mapas conceptuales, mapas mentales, etc.
  • Cómics
  • Presentaciones
  • Posters multimedia
  • Audio, música
  • Vídeo, animaciones
  • Juegos
  • Simulaciones
  • Mapas multimedia (geolocalización)
  • Líneas de tiempo multimedia (cronogramas)
  • Y más “cosas” que todavía no tienen un nombre :-)

A cada tipo de artefacto le podemos asociar una serie de herramientas para crearlo. Podemos ir a Cool Tools for Schools y ver la selección de herramientas que nos presentan. Y cada semana aparecen nuevas. Pero lo que es más importante, a mi juicio, no es la herramienta o la acción por la acción, sino que podemos decidir qué artefactos les proponermos crear a nuestros alumnos y alumnas en función de qué procesos cognitivos pretendemos promover y qué a objetivos y, sobre todo, criterios de evaluación del currículum queremos trabajar. También podemos decidir qué artefactos “se alinean” mejor con los contenidos del currículum y cuál es la metodología didáctica más adecuada en función de nuestro contexto, para que nuestros estudiantes, con sus conocimientos previos, pueden realizar una tarea o actividad concreta.Todos estos pasos, del currículum a los artefactos y la organización de la tarea, es, sencillamente, la clave del uso didáctico de las TIC.

 

 

 

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