Educando al Ministro de Educación

El ministro José Ignacio Wert

El Sr. José Ignacio Wert, nuestro ínclito Ministro de Educación, Cultura y Deporte, está comprobando lo complicado que es esto de ser Ministro. Nadie nace enseñado. Cuando eres un tertuliano incendiario puedes decir lo que te de la gana. De hecho se espera que lo hagas. Te pagan para que lo hagas. Pero si eres Ministro, no puedes. En resumen, que todavía está aprendiendo, el hombre, y comete errores. Eso no es demasiado grave… si aprende de ellos. En unos cuantos años, con un poco de suerte, tendremos un Ministro como Dios manda.

Hace unas semanas aprendió que hay que comprobar antes las afirmaciones factuales que se hacen ante la opinión pública porque te pillan y quedas como un mentiroso malintencionado o incluso peor, como un tonto mal asesorado y/o documentado. Debería escoger mejor sus fuentes y no confiar en los panfletos de la FAES.

Lo más curioso de todo esto es que el Ministro la emprende contra los libros de texto de Educación para la ciudadanía. Pero en ningún caso menciona (al menos yo no lo he oído o leído) nada sobre los contenidos básicos de la asignatura tal como aparecen publicados en el BOE: ni sobre la descripción de la competencia, ni sobre los objetivos, ni sobre los contenidos, ni sobre los criterios de evaluación). Entre neófitos (y los malos docentes), es típico confundir el libro de texto con el currículum y lo que los estudiants aprenden con “lo que pone en el libro”. No hace falta que distinga entre el currículum “oficial”, el “intentado”, el “impartido” (ejem) y el “aprendido”. Sutilidades de pedagogos (esos inútiles que tienen la culpa de todo). Pero Sr. Ministro, le recuerdo que los libros de texto los publican empresas privadas. Quizá el Ministerio debería velar más para que el contenido de los libros de texto se ajuste al currículum oficial y menos por el negocio de las editoriales (como hicieron sus antecesores). Y si el Ministerio cree que los contenidos de los libros no es adecuado, bastaría con “sugerir” a las editoriales que se ciñeran más fielmente al currículum o, si nos ponemos controladores y reglamentistas, someter los libros a autorización previa. Aunque será improbable que lo haga, dado que todos sabemos que piensa que “No hay nada más contradictorio que un intervencionismo estatal sobre la Academia, una censura estatal”, sobre todo si la obra en cuestión “ignora la represión tras la Guerra Civil en la entrada de Franco, llame dictador a Juan Negrín, esté plagada de textos de inspiración claramente franquista y no cumpla los mínimos requisitos de una investigación científica, tal y como han denunciado importantes historiadores y catedráticos”.

Pero atacar a las editoriales no debe dar buenos titulares, y además debe ir en contra su ideología: son empresas privadas, ergo no pueden estar haciendo nada mal. Le contaré un secreto. Las editoriales tienen la moralidad de un tronco (o de un político corrupto): todo por la pasta. ¡Un momento! ¡Si eso es lo que les critica a los libros actuales de esas editoriales: que demonizan el capitalismo y el liberalismo! ¡Qué cosas!

Para solucionar el problema con los libros de texto el Sr. Ministro sabe perfectamente qué hay que hacer:  bajar a preguntar al Mercadona.

Los empresarios consensuan con Wert la “definición” de la futura Educación Cívica

ABC

Los manuales de la anterior asignatura denigraban la actividad empresarial y el capitalismo.

El PP ya prometió una reforma de dichos libros, acordada con patronal y sindicatos, para reconocer el papel de las empresas y de los empresarios. Un compromiso que ya ha comenzado a hacerse efectivo con las consultas al más alto nivel a los principales dirigentes empresariales españoles, entre ellos el presidente de Mercadona, Juan Roig.

¡Así se hace! Y si en Mercadona no tienen ni idea de lo que hay que enseñar en las escuelas (o le sugieren que la asignatura se llame “Hacendado”), puede intentarlo en El Corte Inglés. De hecho, si no va, se enfadarán con Ud. Luego puede hacer una ronda por los bancos y las grandes constructoras para que le hablen de la ética, los valores y el liberalismo.

Y esta semana, el Ministro Wert ha aprendido otra lección: la improvisación y las ocurrencias no son buenas estrategias en educación:

Las editoriales de libros de texto estudian demandar al Ministerio de Educación por daños y perjuicios

Cadena Ser

La patronal ANELE acusa al Ministerio de actuar con improvisación y precipitación por no consensuar con el sector el impacto de sus reformas. El sector cifra en 35 millones de euros el coste de poner en el mercado nuevos manuales de Educación para la Ciudadanía y considera precipitado que los libros puedan llegar a las aulas el próximo curso con un mínimo de rigor cuando el Ministerio ni siquiera ha elaborado el decreto que debe regular los nuevos contenidos de la asignatura.

“Es lamentable que suframos las consecuencias de decisiones hechas con improvisación y sin contar con el sector. Estamos en una situación muy delicada y las empresas no pueden permitirse sufrir pérdidas de esta naturaleza, por eso, recomendamos a nuestras editoriales que analicen los daños y perjuicios causados y acudan si lo estiman oportuno a los tribunales. El ministerio de Educación ha incurrido en una lesión patrimonial, y con sentencias previas a nuestro favor que ya tenemos, tendrá que asumir esa responsabilidad”, ha señalado a la Cadena Ser, el presidente de la patronal ANELE, que engloba al 97% de las editoriales de libros y materiales de enseñanza de España”.

El sector muestra también su desconcierto e incertidumbre por los anunciados cambios de temarios de Educación para la Ciudadanía, que el Ministerio quiere sustituir para limitarlos al conocimiento de la Constitución y las instituciones europeas, eliminando aquellos contenidos de “carácter adoctrinador”, según el Gobierno. El ministro José Ignacio Wert ha señalado que espera que los nuevos contenidos puedan llegar a las aulas el próximo curso, ya que se regularán mediante un decreto, aunque ha reconocido que el cambio de nombre de la asignatura deberá retrasarse ya que para llevarse a cabo requiere la modificación de la ley.

En un mes ha conseguido cabrear a todo el mundo. Y como además de un seleccionador nacional de fútbol, hay un pequeño ministro de educación dentro de cada uno de nosotros, permítame ofrecerle gratuitamente algunos consejos:

  1. Cambie el chip: ya no es tertuliano, es Ministro. Piense antes de hablar. O no diga nada. A Mariano le va bien así.
  2. Léase el currículum de Educación para la ciudadanía y explíquele claramente a la ciudadanía qué es lo quiere cambiar y qué quiere que “inculquemos” los docentes en los centros educativos.
  3. Todos sabemos que los libros de texto son malos. No solo los de Educación para la Ciudadanía,. Y que, incluso si fueran buenos, serían un vestigio del pasado. Asumo que su intención no es cargarse el sector editorial (o duraría menos en el cargo que un iPod en la puerta de un instituto), por lo tanto hable con los editores, cuénteles lo que piensan en Mercadona que hay que enseñar en las escuelas y pacte un calendario. Estarán encantados de poner en sus libros que Franco era un gran liberal. Pero no les toque el bolsillo.
  4. A pesar de todo, no se haga ilusiones. Los docentes tenemos conocimientos y criterio, ¿sabe?
  5. Deje de fastidiarnos con chorradas y consiga más medios para la educación de este país, que en algunos institutos de Valencia, donde llevan mandando los suyos 20 años, van con mantas a clase y salen a la calle a que los grises los calienten.

Foto El País

De nada.

 

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