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Escuela 2.0, la CECE y el ABC

El 16 de marzo pasado este blog se hizo eco de unos artículos aparecidos en el periódico ABC que anunciaban la supresión del proyecto Escuela 2.0. Lo titulé «¿Epitafio prematuro para el Proyecto Escuela 2.0?» porque los argumentos que se esgrimían me parecían poco o nada convincentes. El artículo del ABC decía:

Educación elimina por ineficaz el plan Gabilondo «un ordenador por niño»

Los expertos constatan el fracaso del programa socialista de dotar sin más a los niños con ordenadores. El anterior equipo ministerial gastó al menos 300 millones de euros sin objetivos didácticos claros.

El resto del artículo –decía en la entrada citada– «es un refrito de los dos publicados en el mismo medio ayer, en los que se hacen eco de un estudio de la CECE (no publicado) y las declaraciones de sus responsables sobre lo mal que lo hicieron los responsables anteriores.» (perdón por la repetición):

La Escuela 2.0 solo funciona con un proyecto de centro y formativo de profesores
ABC, 15/03/2012 (14:06)

El Gobierno socialista ocultó datos sobre el impacto negativo de ordenadores en las aulas de los colegios
ABC, 15/03/2012 (17:31)

José Manuel Lacasa, director del Instituto de Investigación Educativa, que le acompañaba en la presentación del estudio Informe de Tecnología Educativa 2011, ha añadido que el Ministerio de Educación, en 2010, gobernado el PSOE y siendo ministro Ángel Gabilondo, a través del Instituto de Evaluación (un organismo que depende del ministerio) censuró un capítulo del informe Evaluación de diagnóstico 2010, en el que con datos estadísticos en la mano se demostraba que los centros españoles en donde se había introducido el ordenador a los diez años estaban teniendo un rendimiento escolar más bajo.

Tanto Del Castillo como Lacasa han insistido en que en los años pasados se ha dado mucha importancia a lo técnico, que la tiene, «pero no se ha entendido que el profesor es la pieza clave», y que lo primero que hay que hacer es enseñarle también tecnología informática para la educación, y a partir de ahí, ver lo que funciona (por ejemplo, la pizarra digital) y lo que no.

Según Lacasa, «es bastante más probable que el modelo pedagógico de introducción de ordenadores en las aulas que empleamos en España, como ya apunta algún estudio basado en los resultados de PISA para nuestro país, tenga el efecto de disminuir el rendimiento de los alumnos».

En cualquier caso, en lo que están de acuerdo de nuevo tanto Lacasa como Del Castillo es que uno de los programas estrella del anterior Gobierno, el Escuela 2.0, es«extremadamente imprudente en su concepción y aplicación», y que debería haber estado avalado por «algún estudio o algún experimento previo o, al menos, alguna prueba a pequeña escala antes de aplicarlo a todos los alumnos».

Según Lacasa, «ha existido la voluntad de ocultar una información relevante a los ciudadanos sobre el funcionamiento del sistema educativo».

Pues bien, ya se ha publicado el estudio de la CECE y si alguien pensaba que era una evaluación rigurosa de los resultados del proyecto Escuela 2.0 (por lo de «los expertos constatan el fracaso» que decía ABC) se equivoca: no hay nada de eso. De hecho el estudio no es mas que una encuesta de opinión envuelta en lo que parecen las ideas de la CECE sobre el papel de la tecnología en educación. Basta leer la introducción el estudio para ver por dónde van los tiros (o hacia dónde disparan). Hay algunas cosas con las que podría estar de acuerdo (la centralidad del profesorado en los procesos de innovación didáctica en las aulas, para bien y para mal, o la necesidad de proyectos de centro, y del compromiso de los equipos directivos), pero otros en los que no (la visión instructivista y transmisiva del aprendizaje que desprende y sus corolarios tecnológicos). Y, desde luego, las recomendaciones finales del estudio parecen más caragadas de juicios de valor que de apoyos empíricos.

¡Ah! Y no se dice nada sobre Escuela 2.0, lo cuál me reafirma en la impresión de que el proyecto Escuela 2.0 ha sido «liquidado» por el Ministerio sin una evaluación seria de sus resultados… (sin evaluación de ningún tipo, realmente). Quizá hayan sido únicamente motivos políticos (era un proyecto «estrella» del gobierno anterior) y económicos (reducir presupuesto en algo que no provocará demasiadas protestas entre el profesorado, indignado como está por otros recortes salvajes).

Manuel Area en su blog («ESCUELA 2.0 y el final de la política educativa de un ordenador por alumno (modelo 1:1) en España) se hacía muy buenas preguntas sobre el tema hace unas semanas. Me temo que se quedarán para siempre sin respuesta. Con la que está cayendo («nos» está cayendo), todo esto parece «peccata minuta». ¿Verdad?

La etapa Wert del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte será recordada durante décadas. No lo duden.

 

 

 

 

 

16 Comments

  1. Me fastidia, me fastidia mucho.
    Estoy completamente convencido de la necesidad de utilizar tcnología en el aula por parte del alumnado, convencido de que es necesario incentivar, invertir e innovar en la tecnología educativa y, sin embargo, no estoy de acuerdo con como se ha hecho con la escuela 2.0, para nada.
    Y va a parecer que estoy a favor de Wert y de su particular interés en la destrucción de la educación (pública) de este país pero nada más lejos de mi intención, pero no se dude hacer un «tira pa’ lante que algo saldrá» con la escuela 2.0. Lo que pasa es que al inefable Wert y su vergonzoso séquito de neoliberales le viene muy bien decir lo que dicen para tirar el proyecto y ahorrarse el dinero, tienen un concepto lamentable de tecnología educativa, solo hay que ver qué pasa en Madrid, donde las PDI y el Office es lo que importa: lamentable y triste.
    Pero tampoco soy de acuerdo cn como se estaban haciendo las cosas, porque no había criterio pedagógico, no hay NINGUN tipo de modificación metodológica ni siquiera tenía en cuenta los avances tecnológicos ni alternativas tcnológic supeditadas a un enfoque diferente del proceso de enseñanza-aprendizaje. Y lo peor, el que ni esté de acuerdo con «este concepto» no tienen nada.
    O estabas dentro o estabas fuera, sin alternativa. Pero con este Wert y su banda de malhechores pasará igual, bueno peor!!! o con ellos o contra ellos.

  2. Contesto aquí una respuesta a un comentario de otro blog. Espero que no lo consideres un abuso. Por ponernos en contexto, a mis dudas sobre la bondad de la escuela 2.0, contestabas los siguiente:

    Y el razonamiento «De nada sirve que los niños manejen dispositivos electrónicos si no entienden lo que leen, no escriben correctamente o no saben calcular un porcentaje» se puede extrapolar del siguiente modo: primero les enseñamos a leer y a calcular porcentajes y luego les compramos los libros de texto, bastante más caros que los ordenadores, por cierto, los lápices y los cuadernos.

    Ya estamos otra vez con A o B. Hay mundo más allá de los libros de texto y de los ordenadores. Yo personalmente creo que los libros de texto no son necesarios. Trabajar sin ellos supone más trabajo por parte del profesor pero creo que es preferible adaptar la actividad docente a lo que realmente necesitan los niños que a lo que un señor de una editorial pensó que necesitaban. En cualquier caso, ni si quiera tango tan claro que una colección completa de libros de texto salga más cara que dar un ordenador a cada niño con – quizás – algún contenido de pago, conexión, mantenimiento, reparaciones… Mi idea es que debería existir una biblioteca de aula completa y un ordenador con proyector y/o pizarra digital. Creo que para el profesor las TIC son una herramienta poderosísima pero no hay ninguna necesidad de entregar un portátil a un niño de primaria.

    Yo me gano la vida con ordenadores. Además, en mi tiempo libre he colaborado en páginas de divulgación y mantengo dos blogs (en realidad uno de ellos está recién abierto). Además estoy terminando Magisterio y durante mis prácticas en un colegio preparé – por amor al arte – una pequeña película sobre un tema de ciencia que vieron niños de varios cursos y que se ha quedado en la escuela por si es de interés para alguien más. No cuento esto para que me aplaudan sino para hacer notar que mi perfil no es el de alguien que tiene miedo a las tecnologías. De hecho, las llamadas TIC están tan integradas en mi vida que a veces me sorprende lo deslumbrados que parecen algunos por estos temas.

    Dicho esto, paso a explicar por qué el (ahora difunto) plan de escuela 2.0 me pareció una mala idea:

    Supongo que como experto en educación estarás al día de lo que sucede en las escuelas de Primaria. Pues bien, como seguro sabrás, el profesorado en activo actualmente está bastante lejos de la llamada ‘competencia digital’. Durante mis prácticas constaté que aproximadamente la mitad de los maestros tenían dificultades a la hora de abrir una cuenta de correo o copiar archivos con windows. Lo constaté porque yo misma les presté ayuda en esas tareas. Si yo fuera gestora, y siendo esta la situación, diría que se consigue mucho más explotando los puntos fuertes de los docentes (que obviamente los tienen) que metiendo las TIC con calzador.

    También me parece que para aprender a leer es mejor un libro que la pantalla de un ordenador. Básicamente porque las lecturas online suelen tener muchos elementos que dispersan la atención. De hecho hay estudios que dicen que cuando se lee hipertexto se asimilan menos los contenidos: solo el hecho de que aparezcan enlaces, aunque no se pinche en ellos, es suficiente para impedir un correcto seguimiento de la lectura. Esto es importante más teniendo en cuenta que los niños suelen estar hiperestimulados al llegar a la escuela y tienen grandes dificultades en centrarse en una tarea, algo que seguro habrás notado al tratar con niños. Del mismo modo, su mundo es ahora mucho más visual y ya no tienen la misma relación con la palabra que generaciones anteriores. No digo que sea bueno o malo, simplemente es así. Y como considero que abrir un ordenador tiene la misma dificultad que abrir un libro (o sea, ninguna) no considero necesario que se entrene específicamente la primera habilidad.

    Por último, como sabes, también Internet tiene mucha basura. Una persona madura y formada puede distinguirla pero es más que probable que un niño dé el mismo valor a http://www.esoterismo.com que a la página de la NASA, por poner un ejemplo. Al menos los libros suelen estar escritos por expertos y pasan varios filtros antes de su publicación. Aquí hay una entrada muy buena donde se refleja esa realidad. (Por su puesto que la red es maravillosa en cuanto que permite el intercambio libre de información, da la oportunidad a todo el mundo se expresarse en libertad, etcétera, etcétera… pero esto ahora no viene al caso).

    Gracias por dejarme usar tu espacio. Espero no haber aburrido mucho.

    1. Hola Cristina,

      Naturalmente que no es ningún abuso 🙂 Te contesto por partes. Sin duda, nuestra visión de la educación y de los medios difiere bastante. Voy a intentar señalar brevemente en qué.

      Contesto aquí una respuesta a un comentario de otro blog. Espero que no lo consideres un abuso. Por ponernos en contexto, a mis dudas sobre la bondad de la escuela 2.0, contestabas los siguiente:

      Y el razonamiento “De nada sirve que los niños manejen dispositivos electrónicos si no entienden lo que leen, no escriben correctamente o no saben calcular un porcentaje” se puede extrapolar del siguiente modo: primero les enseñamos a leer y a calcular porcentajes y luego les compramos los libros de texto, bastante más caros que los ordenadores, por cierto, los lápices y los cuadernos.

      Ya estamos otra vez con A o B. Hay mundo más allá de los libros de texto y de los ordenadores. Yo personalmente creo que los libros de texto no son necesarios. Trabajar sin ellos supone más trabajo por parte del profesor pero creo que es preferible adaptar la actividad docente a lo que realmente necesitan los niños que a lo que un señor de una editorial pensó que necesitaban. En cualquier caso, ni si quiera tango tan claro que una colección completa de libros de texto salga más cara que dar un ordenador a cada niño con – quizás – algún contenido de pago, conexión, mantenimiento, reparaciones… Mi idea es que debería existir una biblioteca de aula completa y un ordenador con proyector y/o pizarra digital. Creo que para el profesor las TIC son una herramienta poderosísima pero no hay ninguna necesidad de entregar un portátil a un niño de primaria.

      Sin duda que hay muchas cosas más allá de ordenadores y, especialmente, libros de texto, el único recurso de muchos docentes. Trabajar sin libros es parte del trabajo del profesor: diseñar actividades didácticas. Si trabaja coordinador en red con otros docentes, no tiene por qué ser un trabajo inabarcable. Respecto a lo de un ordenador por aula con proyector y/o pizarra digital, difiero completamente: los ordenadores y la Internet, solo son herramioentas del profesor desde una visión instructivista del aprendizaje. Yo prefiero un entorno en el que son herramientas, no solo de enseñanza, sino también de aprendizaje, esto es, herramientas no solo para presentar contenidos a los alumnos, sino también, en sus manos, herramientas para acceder a información diversas, conseguirla, compararla, evaluarla, representarla, crear nueva información usando lenguajes diversos, difundirla, comunicarse con otras personas,etc.

      Yo me gano la vida con ordenadores. Además, en mi tiempo libre he colaborado en páginas de divulgación y mantengo dos blogs (en realidad uno de ellos está recién abierto). Además estoy terminando Magisterio y durante mis prácticas en un colegio preparé – por amor al arte – una pequeña película sobre un tema de ciencia que vieron niños de varios cursos y que se ha quedado en la escuela por si es de interés para alguien más. No cuento esto para que me aplaudan sino para hacer notar que mi perfil no es el de alguien que tiene miedo a las tecnologías. De hecho, las llamadas TIC están tan integradas en mi vida que a veces me sorprende lo deslumbrados que parecen algunos por estos temas.

      Dicho esto, paso a explicar por qué el (ahora difunto) plan de escuela 2.0 me pareció una mala idea:

      Supongo que como experto en educación estarás al día de lo que sucede en las escuelas de Primaria. Pues bien, como seguro sabrás, el profesorado en activo actualmente está bastante lejos de la llamada ‘competencia digital’. Durante mis prácticas constaté que aproximadamente la mitad de los maestros tenían dificultades a la hora de abrir una cuenta de correo o copiar archivos con windows. Lo constaté porque yo misma les presté ayuda en esas tareas. Si yo fuera gestora, y siendo esta la situación, diría que se consigue mucho más explotando los puntos fuertes de los docentes (que obviamente los tienen) que metiendo las TIC con calzador.

      Estoy de acuerdo en que el profesorado de Primaria necesita formación en TIC, pero ese no creo que sea el principal problema, ni a causa de los problemas de proyectos como Escuela 2.0. El problema es en esencia didáctico, no tecnológico. Muchos profesores y profesoras no conciben otra manera de enseñar que la tradicional de libro/prizarra/ cuaderno. El ordenador en manos del alumno no les añade valor a su entorno de enseñanza, no les sugiere posibilidades nuevas. Y no lo hará sin replantearse de raíz muchas de sus concepciones sobre la enseñanza y el aprendizaje. La habilidad técnica se adquiere con facilidad, sobre todo si percibes el interés que tiene. Muchso docentes usan las redes sociales o sacan sus billetes de tren por Internet. Yo diría que poseen suficientes conocimientos técnicos para usar las TIC en la enseñanza. Lo que no poseen son ideas sobre qué hacer con las TIC que no sea lo mismo que ahora hacen con pizarra, libros y cuaderno y que, naturalmente, les parece más «natural», «bueno» hacerlo como siempre. Si crees que expresarse (no solo «ver») con lenguajes múltiples (imágen, vídeo, por ejemplo) en algo que deberían aprender todos los niños y niñas en la escuela, necesitas TICs. Si crees que la alfabetización, hoy, en pleno siglo XXI, debe limitarse al texto, no los necesitas para nada.

      También me parece que para aprender a leer es mejor un libro que la pantalla de un ordenador. Básicamente porque las lecturas online suelen tener muchos elementos que dispersan la atención. De hecho hay estudios que dicen que cuando se lee hipertexto se asimilan menos los contenidos: solo el hecho de que aparezcan enlaces, aunque no se pinche en ellos, es suficiente para impedir un correcto seguimiento de la lectura. Esto es importante más teniendo en cuenta que los niños suelen estar hiperestimulados al llegar a la escuela y tienen grandes dificultades en centrarse en una tarea, algo que seguro habrás notado al tratar con niños. Del mismo modo, su mundo es ahora mucho más visual y ya no tienen la misma relación con la palabra que generaciones anteriores. No digo que sea bueno o malo, simplemente es así. Y como considero que abrir un ordenador tiene la misma dificultad que abrir un libro (o sea, ninguna) no considero necesario que se entrene específicamente la primera habilidad.

      Una competencia o es generalizable o no es tal. Si los niños no saben leer en pantalla, no saben leer. Así de claro. De hecho PISA incluye ya pruebas de comprensón lectora en pantalla, reconociendo la importancia de dicha práctica socio-cultural. El mundo es mucho más audivoisual que antes, sin duda. La TV, Internet, los móviles, etc. han cambiuado nuestro mundo. Y la escuela debe hacer exactamente lo contrario de lo que propones, que es ignorar este hecho y encerrarse en un concepto estrecho de alfabetización del siglo XIX. Lo que debe hacer es educar en y para este mundo, no para un siglo XIX idealizado. Un detalle: confundes texto impreso con libros de texto. Otro detalle: aulas con pizarras digitales no serían coherentes con la idea de que el texto electrónico con enlaces «despista» a los niños.

      Por último, como sabes, también Internet tiene mucha basura. Una persona madura y formada puede distinguirla pero es más que probable que un niño dé el mismo valor a http://www.esoterismo.com que a la página de la NASA, por poner un ejemplo. Al menos los libros suelen estar escritos por expertos y pasan varios filtros antes de su publicación. Aquí hay una entrada muy buena donde se refleja esa realidad. (Por su puesto que la red es maravillosa en cuanto que permite el intercambio libre de información, da la oportunidad a todo el mundo se expresarse en libertad, etcétera, etcétera… pero esto ahora no viene al caso).

      Gracias por dejarme usar tu espacio. Espero no haber aburrido mucho.

      Efectivamente, Internet tiene mucha basura, tanta como la TV y los libros impresos: no tiene la exclusiva de la basura. De hecho la TV tiene la ratio más alta de contenidos inadecuados que cualquier otro medio. Otro problema es que mucha gente, incluso deocentes, sean capaces de comprenderlo. Nuestra misión es enseñar a los niños y niñas a evaluar la validez y fiabilidad de la información que reciben y que no sean fácilmente manipulables por nadie. Y no se puede hacer «diciéndoles» lo que tienen que pensar. De ehcho deberíamos enseñarles a ser críticos y reflexivos, no crédulos y bobalicones con la letra impresa y las figuras de autoridad, como el maestro/a.
      El libro de texto y la escuela tradicional son un conjunto de respuestas oficiales y autorizadas. Lo peor que podemos promover en nuestros alumnos: a no ser críticos. Sería mejor ayudarles a hacerse preguntas y a desarrollar formas de responderlas. Una pedagogía de la pregunta, no de la respuesta. Y los libros están llenos de respuestas a preguntas que, generalmente, los niños y niñas no se hacen 🙂 Los libros son el punto de llegada del conocimiento (y no muy bueno), no el de partida.

      «Los libros suelen estar escritos por expertos y pasan varios filtros», dices. Hay uno que no pasan: el de los docentes concretos que trabajan en escuelas concretas, con niños y niñas concretos que son diferentes y únicos. Ese no lo pasan. Sobre la naturaleza ideológica de los libros de texto se han escrito muchas cosas y no voy a abundar. Solo una pregunta: ¿has encontrado alguno que les explique a los niños y niñas las razones de la actual crisis económica y por qué su papa y/o su mama no tienen trabajo y están tan tristes?

      Los libros de texto, además, tienen un efecto perverso: desprofesionalizan a los docentes. Piensa qué hace un docente con el libro del profesor, las actividades de ampliación, las de recuperación, los solucionarios de mates, los esquemas de contenidos, etc. que te proporciona la editorial. Mi concepción de maestro/a es la de un experto/a en ayudar a aprender que es capaz de diseñar actividades didácticas adaptadas a las necesidades concretas de sus alumnos.

      Escuela 2.0 no tiene nada que ofrecer a ningún docente que quiera seguir trabajando «de la misma manera que siempre» para enseñar «lo de siempre». Ese es, en gran medida, el problema de Escuela 2.0. Y nunca sabremos si hubiera fracasado o no: no le han dado tiempo.

  3. Noto que en tu contestación está implícito que yo defiendo los libros de texto o las clases magistrales ‘de toda la vida’. No es así. Gran parte de tu respuesta va dirigida a desmitificar los libros de texto pero predicas a una convencida: eso es algo que por mi parte hice ya hace tiempo. Como dije, no considero adecuados los libros de texto como única guía. Lo que yo creo es que los alumnos tienen que aprender a manejar las distintas fuentes de información y conocimiento porque en un libro no están todas las respuestas… pero tampoco en Google. En realidad, creo que tu concepción de la educación y la mía no es tan diferente, lo que ocurre, me parece, es que le atribuyes un poder a las TIC que creo que no tienen.

    Dices que hay que fomentar el espíritu crítico en la escuela. Totalmente de acuerdo. En lo que no estoy de acuerdo es en que las TIC sean un plus para formar esos ciudadanos reflexivos e informados que queremos (presuntamente). Resulta que para ser crítico hay que tener cierto sentido de la lengua y de la historia y, sí, hay que tener algunos conocimientos ‘de los de toda la vida’. Porque para ser crítico hace falta primero entender lo qué ocurre y ser capaz de hacer un análisis racional de la realidad, algo que requiere de una sólida formación en contenidos y en estrategias de razonamiento y expresión. Que la información sea más accesible ahora no significa ni mucho menos que se esté dando lo anterior. La información tiene que convertirse en conocimiento… y para esto normalmente hace falta la ayuda de un profesor. El alumno tiene que tener cierto grado de confianza en el maestro que se supone que es una persona formada. Un profesor sí es una autoridad, no porque pueda castigar a los niños, sino porque sabe (debería de saber) más. ¿O es que puedo ponerme yo a dar tus clases de universidad? No me parece ningún avance que un niño dé más valor al texto de una web – ‘copi-pegado’ por vete a saber quién de vete a saber dónde – que a lo que le cuenta un maestro. Esto no tiene nada que ver con adoctrinar, manipular o dirigir el pensamiento de nadie: se trata de enseñar. Otra cosa es que la formación de los maestros sea la más adecuada… pero este es otro tema. Para entender esos artículos de economía que explican el porqué de la crisis hace falta una base previa. Y lo mismo se aplica a la televisión o a los comentarios del vecino. Sin unas herramientas adecuadas cualquiera puede tragarse cualquier cosa. Esas herramientas son las que tiene que dar la escuela.

    Al final lo que está pasando es que estamos convirtiendo a Google en el oráculo y a la Wikipedia en la nueva biblioteca del saber universal y esto no es sino otra forma de empobrecimiento (empobrecimiento 2.0, si me permites el chiste). Por ir a lo práctico, voy a poner un ejemplo. El otro día, en una clase 2.0 de sexto de primaria, los chicos habían ‘investigado’ sobre las fuentes de energía y hecho unos murales al respecto (que si la energía eólica, hidroeléctrica, térmica, nuclear…). Básicamente todos los trabajos decían lo mismo, i.e. lo que venía en la Wikipedia porque, no nos engañemos, para ellos ‘investigar’ es escribir lo que sea en el buscador del navegador en su flamante portátil. ¿Ves algún avance frente a lo que se ha hecho en las escuelas de toda la vida más allá de que ahora se copia con el ratón en lugar de hacerlo a mano? Dirás que lo que falló aquí es el planteamiento del profesor… y tendrás razón. Moraleja: para una actividad sea realmente enriquecedora es necesario – y puede que suficiente – que el profesor la diseñe adecuadamente. En este caso, yo no hubiera recurrido al libro de texto sino, por ejemplo, hubiera construido con los niños un pequeño generador (no es difícil): así seguro que les iba a costar más olvidar como se transforma la energía mecánica en eléctrica porque lo habrían hecho ellos mismos con sus manos. Habrá otras actividades en las que se pueda sacar partido a un ordenador pero, repito, no me parece necesario que cada alumno (hablamos de niños de primaria) tenga un portátil. O sea, que la escuela 2.0 no es necesaria para hacer las cosas de otra manera… a parte que hay cosas de la escuela de toda la vida que no estaban mal y que no hay que menospreciar sólo por parecer modernos.

    Lo que hace que no se pueda trabajar bien no es no tener ordenadores sino el hacinamiento en las aulas y no contar con profesores de apoyo… pero este también es otro tema.

    1. Hola,

      No entendo algunos de tus planteamientos: ¿rechazas las TIC porque no hacen magia? Se pueden usar tan mal como cualquier otro recurso, pero la culpa no la tiene ni Google ni la Wikipedia. Seguramente la tiene el maestro/a que considera eso una actividad de aprendizaje. Lo que reconocerás es que amplian las oportunidades de aprendizaje.
      Por otro lado, los objetos tampoco tienen magia: si tus alumnos construyen un pequeño generador siguiendo al pie de la letra tus instrucciones, ¿comprenderán y sabran aplicar las ideas básicas sobre energía que pretendes que aprendan?

      Yo, en cambio, sí que creo que es bueno que los niños tengan un portátil cada uno y con conexión a Internet, y que sepan usarlo mejor que sus profesores (que no salen de la Wikipedia o de la web de la editorial) para aprender por su cuenta lo que quieran y necesiten, ny o solo lo que su maestro/a, el currículum, el cura, el ministro de Educación, sus padres o Tele5 quieran enseñarles. Lo más importante que podemos enseñarles a los chicos y chicas de hoy es a aprender por su cuenta y a ser críticos. El resto es secundario.

      Tengo la sensación de que te aterra no controlar todo lo que leen, ven, hacen, sienten o experimentan los alumnos. Y que los portátiles y la Internet te dan miedo en sus manos por esa razón. Deberías acostumbrarte: no podrás controlar muchísimas cosas, por ejemplo lo que verán en la tele o lo que lean en las revistas del corazón o que jueguen con sus Barbies 🙂

  4. Comento rápido que ando liada y además esto se podría hacer interminable. En cualquier caso, te agradezco tus respuestas. Había notado cierta – curiosa – correlación entre la defensa vehemente de la web 2.0 y el no contestar los comentarios de los blogs 🙂

    Creo que hay un error de base al relacionar el acceso a la información con el sentido crítico. Puede que lo primero sea necesario, pero desde luego no es suficiente. Un niño que no entiende lo que lee, que no es reflexivo y que no tiene ciertos conocimientos, no podrá jamás ser crítico: podrá cabrearse, pensar que el maestro es un desgraciado y lo que tú quieras, pero ser crítico es otra cosa. Y con una pantalla delante se piensa peor. Y se asimila menos lo que se lee. ¿Has probado a hacer un problema de matemáticas mirando a una pantalla en lugar de con lápiz y papel? Te aseguro que ningún matemático lo hace. Así que si de lo que se trata es de proporcionar ciertas herramientas (necesarias) creo que hay métodos más eficientes que los que nos dan las TIC. Además, Internet hay en casa o en las bibliotecas públicas (si es que no se las han cargado todavía) así que no hay peligro de que los niños no busquen información por su cuenta si eso es lo quieren. Los ingenios electrónicos están por todos lados pero quizás muchos sólo en la escuela podrán aprender a centrarse en una tarea, a leer un texto con profundidad, a reflexionar pausadamente… Lo que a mí me gustaría es darles las herramientas necesarias para que la información, que tan accesible es ahora, les fuera realmente enriquecedora. Y si me ofusca tanto este tema es precisamente porque no me gusta el control: por el contrario, me gustaría que mis conciudadanos fueran lo más libres y reflexivos posible.

    Una anécdota: ¿sabes que los compañeros de facultad con los que me relaciono – que tienen veintipocos años y se pasan el día conectados – no sabían lo que era una huelga? No quiero ponerme en plan abuelita y decir que todos los jóvenes son así (yo tengo treinta y tal) porque además sé positivamente que no es cierto, la anécdota trata de ilustrar que cuando no hay interés en algo, ya puedes tener acceso a todas las bases de datos del mundo y a los archivos de la CIA, que no les vas a prestar mínima atención. Mi ideal es formar chicos que lleguen a interesarse por el mundo en el que viven.

    1. Creo que hay un error de base al relacionar el acceso a la información con el sentido crítico. Puede que lo primero sea necesario, pero desde luego no es suficiente.
      Efectivamente: es necesario y no es suficiente. Por eso es necesario acceder a la información y no solo a lo que te quiera/sepa contar tu maestra.

      Un niño que no entiende lo que lee, que no es reflexivo y que no tiene ciertos conocimientos, no podrá jamás ser crítico
      Si hoy, en pleno 2012 no eres capaz de leer en pantallas, no sabes leer. El texto no nació en los libros. Ni siquiera sobre papel. La tecnología de la imprenta es muy posterior a la invención de la escritura. Y tiene tanto de natural como los ordenadores y la Internet.

      Y con una pantalla delante se piensa peor.
      Yo no. ¿Tu no puedes?

      ¿Has probado a hacer un problema de matemáticas mirando a una pantalla en lugar de con lápiz y papel? Te aseguro que ningún matemático lo hace
      Depende del problema y, quizá, del matemático. Pregunta a los ingenieros, que usan las matemáticas y el cálculo habitualmente cómo lo hacen.

      Internet hay en casa o en las bibliotecas públicas
      Convirtiendo la escuela en un anacronismo decimonónico no formarás personas para el presente y el futuro.

      Una anécdota: ¿sabes que los compañeros de facultad con los que me relaciono – que tienen veintipocos años y se pasan el día conectados – no sabían lo que era una huelga?
      ¿Y no lo sabían porque se pasan el dia «conectados»?

      Mi ideal es formar chicos que lleguen a interesarse por el mundo en el que viven.
      Y que luego se vayan a la biblioteca o a su casa a aprender.

      Cristina, explícame cómo vas a desarrollar la competencia digital con un ordenador para el mestro/a y una pizarra digital por clase. Quizá también podría haber un lapíz u un cuaderno por clase y, después de que aprendan a escribir (no se cómo), les podríamos comprar uno a cada uno.

      1. No sólo eso. Yo «ya no sé» resolver problemas sin hojas de cálculo. Lo digo porque en el ambiente ingenieril, hoy es impensable trabajar sin ellas. Eso, creo, se debería enseñar, y no en los cursos altos de la universidad…

        Un saludo

        1. Creo que no habéis entendido el tipo de razonamiento al que aludía Cristina cuando hablaba de problemas matemáticos. Si os restringís a ejercicios de geometría euclídea y aritméticos, en efecto, los «matemáticos» podrían resolverlos con el ordenador.
          Por cierto, ella misma contestó a eso más abajo.

          1. Los problemas matemáticos son muchos y diversos. Hay algunos de ellos que para enfocarlos no se precisa un ordenador pero hay otros muchos en los que determinar una solución depende en gran medida de tener una maquina con ña potencia de calculo suficiente. En este caso es necesario saber de matemáticas, conocer los conceptos, y también saber manejar la maquina. De hecho la computación ocupa una parte importante de la carrera de matemáticas. A niveles de primaria y secundaria los ordenadores además de servir como herramienta de calculo sirven para dar otra perspectiva a los conceptos y de manera que el aprendizaje significativo se active. Con tiza y pizarra al uso es mas complicado mostrar o dejar al alumnado que lo investigue el hecho de còmo afecta el valor del termino independiente a la representación gráfica de una parábola, por poner un ejemplo. Por supuesto esto tiene implicaciones en la vida diria pues hay muchos fenomenos y procesos del dia a dia que responden a una ecuacion de segundo grado. Cristina se fue al extremo y creo que aquí la virtud esta en el punto medio.

  5. Efectivamente: es necesario y no es suficiente. Por eso es necesario acceder a la información y no solo a lo que te quiera/sepa contar tu maestra.

    He hablado todo el rato de fuentes variadas de información, no sólo de lo que la maestra cuente (que en cualquier caso es más importante de lo que quieres hacer ver). Están las bibliotecas con libros y ordenadores. Por ejemplo.

    Si hoy, en pleno 2012 no eres capaz de leer en pantallas…

    ?! No hace falta ningún entrenamiento para leer en una pantalla. Si uno sabe leer (que no es sólo juntar letras) y tiene la capacidad de estar centrado en una tarea un rato, sabrá leer en una pantalla. Si uno sólo lee de forma fragmentada y dispersa en la red, es posible que le acabe costando horrores leer… en cualquier lado.

    Yo no. ¿Tu no puedes?

    Pues no. La mente se dispersa bastante más con una pantalla.

    Depende del problema y, quizá, del matemático. Pregunta a los ingenieros, que usan las matemáticas y el cálculo habitualmente cómo lo hacen.

    No, no depende ni del problema ni del matemático. Hay cosas que requieren mucha concentración y pensamiento profundo. Otra cosa es programar o implementar un algoritmo para cálculo numérico en un ordenador que es utilísimo, necesario y en general complicado, pero se trata de un nivel de pensamiento diferente.

    Convirtiendo la escuela en un anacronismo decimonónico no formarás personas para el presente y el futuro.

    No se trata de eso sino de ofrecer herramientas (mentales, quizás – capacidad de concentración, reflexión, pensamiento discursivo…) que quizás no encontrarían en otro lado.

    ¿Y no lo sabían porque se pasan el dia “conectados”?

    Si terminas de leer el párrafo que escrito encontrarás la respuesta a esa pregunta.

    Y que luego se vayan a la biblioteca o a su casa a aprender.

    O a divertirse o a informarse o a lo que quieran… pero con las herramientas necesarias para convertir la información en conocimiento.

    Cristina, explícame cómo vas a desarrollar la competencia digital con un ordenador para el mestro/a y una pizarra digital por clase.

    Abrir un navegador y escribir palabras claves en google es trivial, no hace falta entrenamiento específico para eso. Si acaso media hora. Además, hablamos (yo hablo) de niños de primaria. Una cosa primero y otra después.

    1. Hola Cristina,

      Un intercambio interesante, pero creo que ya hemos llegado a un punto muerto: nos repetimos. Y, desde mi punto de vista, no vamos a converger. Diferimos en demasiadas ideas: cómo se aprende, cómo se puede ayudar a aprender, qué es un/a maestro/a, cómo son los niños y niñas de hoy, cómo debe ser la escuela y qué oportunidades de aprendizaje debe ofrecer, etc. Diferimos hasta en qué son las TIC y qué nos pueden ofrecer en educación y en la vida (tu definición de la competencia digital como «escribir palabras claves en Google» me deja pasmado). Tu visión de las posibilidades de la tecnología es muy pobre: no solo es acceso a la información, son herramientas para pensar, transformarla, representarla y compartirla, son alfabetizaciones múltiples, no solo texto, son espacios para la colaboración y el aprendizaje colaborativo entre centros, niveles y países… y no solo para niños y niñas, también para docentes, para su desarrollo profesional compartiendo ideas y experiencias (algo que estás haciendo ahora mismo). En resumen, tu concepto de escuela como «bunker» no es la mía.

      Ha sido un intercambio interesante, gracias.

      Esto es todo.

  6. No había contestado porque he estado unos días fuera sin Internet, pero estoy de acuerdo en que hemos llegado a un punto muerto. Además, las conversaciones en red tienen sus limitaciones y la imposibilidad de matizar, explicar o contestar en tiempo real hacen difícil la comunicación… aunque obviamente sin la red no hubiera tenido lugar este intercambio que ha sido realmente enriquecedor.

    Sólo quería decir para terminar, que para mí la competencia digital es algo más que escribir palabras claves en Google: era un ejemplo para hacer notar que el entrenamiento en el manejo de los dispositivos electrónicos es secundario, cuando no prescindible a las edades de las que estamos hablando. Por lo demás, se me hace extraño escuchar que el no darles portátiles a críos de once o doce años equivale a convertir la escuela en un búnker.

    En fin. Gracias por dejarme usar tu espacio.

  7. Buenas, lástima de haber perdido en tiempo real este hilo de contestaciones mutuas con diferentes puntos de vista. Interesante, pero personalmente me siento más cerca de los planteamientos de Jordi Adell.
    El problema de la secuela 2.0 es que creó un monstruo enorme, pesado y lento, muy lento para cualquier cambio tecnológico y no digamos pedagógico, porque ese no ha venido y de hecho las editoriales están viendo como meten con calzador sus libros de texto y una «plataforma,» palabra que se vende muy bien, y así consiguen meterse de nuevo en el mercado educativo.
    Todavía estaríamos (si Wert no lo hubiese hundido para usarlo en ota cosa y dejarle el dinero de la iglesia tranquilo, no vaya a ser) introduciendo los ultamierdaportatiles (dicenque tiene que ser así porque de otro modo, es un gasto inasumible… Bueno, puede ser cierto, pero se me desmorona el argumento cada dos o tres años, cuando «se le cae» un avión de combate al ejercito español valorado en 1500 millones €.
    Hasta el 2014estaríamos así, solo 6 meses antes de que Corea del Sur introduzca tablets en las aulas, por no poner el ejemplo de las pizarras digitales, masivamente adquiridas (cuando ya empiezan a verse otras opciones más interesantes, cómodas, baratas y con más potencial). La pizarra digital permite al señor de las pizarras (perdón, al profesorado) dominar su uso al igual que se viene haciendo cn la pizarra de toda la vida.
    Es fundamental, como dice Jordi, introducir el resto de lenguajes no textuales que, increíblemente, no existen -porque la verdad es que no existen en los centros- y para ello hay que hacer uso de las nuevas tecnologías, llámale ordenador o llámale dispositivo (tablet, mañana vete tú a saber…)
    Yo no creo que se lea mejor en pantalla, sé que se lee mejor y más en pantalla. En estos momentos estoy trabajando con varias niñas y niños de mi aula que usan el iPad y la velocidad y comprensión lectoras han mejorado tremendamente. Pro eso no es lo más importante, lo mejor es ver como aumenta su autonomía, su capacidad de arriesgarse, de tomar decisiones, de buscar pero sobre todo sobre todo … Su capacidad de CREAR y. TRANSMITIR
    Yo no sé si así ayudaré a que sean más críticos, pero visto lo visto con mi generación y las anteriores, el hecho de hacerlo con libro de papel, pizarra y profe que lo sabe todo no ha conseguido que la población sea, en general, más crítica (más bien al contrario)… sino otro gallo cantaría en estos tiemps.

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